

Efimeroteca
El blog impersonal de Edgar Seoane


Si Lenin levantara la cabeza…
En la primera parte de esta serie, expliqué el origen del Spectrum soviético y por qué se sigue utilizando en Rusia en contra de otras plataformas mucho más modernas y potentes. En esta segunda parte os mostraré la potencia que consiguen sacarle.

La paleta de color del Spectrum: 8 colores con 2 niveles de brillo.
El Spectrum, es friki, muy friki. Programar con él requería de ingenio, habilidad y la capacidad de sacar partido de sus notables defectos.
Quizás, de todos ellos, el más destacable es su escueta capacidad gráfica, que parecía inspirada directamente de una carta de ajuste. Es realmente difícil explotar esa minimalista paleta de 8 colores, aún a pesar de que podíamos optar por dos niveles de brillo, aumentando a una cuestionable paleta de 16.

Limitación técina del Spectrum: 2 colores cada 64 pixeles.
Pero ésta no era la única barrera con la que un programador se encontraría, había otra limitación importante a tener en cuenta: El Spectrum, dentro de su pantalla de 256×192 píxeles, sólo puede mostrar dos colores simultáneos en cada cuadrante de 8×8 píxeles (ver dibujo superior). Es decir, por cada cuadrado de 64 píxeles de superficie sólo puedes usar por ejemplo el verde y el cyan (el negro al igual que el blanco se consideran también colores).
Esto es uno de los principales motivos por el cuál, en los juegos, nuestro pequeño personaje en la pantalla solía ser monocromo, o bien, ocurría que al pasar por delante de un fondo con otro color, el personaje pasaba a tener un relleno distinto (conocido como “attribute clash“). Un efecto poco elegante, pero que más se le puede exigir a 16 Kb de ROM. Pese a esta dificultad, el Spectrum siempre ha tenido unos gráficos más que decentes y muy bien aprovechados.


Horacio fue la mascota del Spectrum, como el Mario en Nintendo.
“Horacio Esquiador”, fue uno de los primeros juegos que se disfrutaron en el Spectrum, venía en un kit junto con otros juegos del mismo personaje, como el también mítico “Horacio y las arañas”.
Las primeras estructuras gráficas, solían ser muy simples: un fondo plano combinado con sprites en otra capa superior. En estos juegos Horacio no sólo esquivaba árboles o arañas, sino también el “attribute clash” constantemente.

Actualmente con los modelos Pentagon 1024-SL y Scorpion ZS 256, los programadores han llevado la programación en el Spectrum ruso hasta cotas increíbles. Pero pese a lo que podéis pensar en un principio, los gráficos en un Pentagon o en un Scorpion no son mejores que un Spectrum normal. El hardware gráfico es prácticamente idéntico. Las mejoras están invertidas en más memoria ram, más velocidad de procesador y algunas opciones extra que le faltaron al modelo original (comentado en la anterior parte de este artículo).
Si cualquiera de estas pantallas las hubiésemos disfrutado en su momento en alguno de los clásicos juegos de los 80, podría casi poner la mano en el fuego que se convertirían en superventas automáticamente.
Me impresiona mucho el inteligente uso del color en estas imágenes, aprovechando los tonos más brillantes (blanco-amarillo), para las zonas claras, los tonos más oscuros (magenta-azul) para las zonas sombreadas y los tonos medios con el resto de colores. Es una técnica que precursó en el arte Van Gogh. Eliminado el uso del negro para crear volumen, por una estricta y contrastada gama de colores. ¿Casualidad o inspiración?








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El Spectrum fue el Ford-T de los 8 bits. Acercó el pueblo a la informática. Era un microordenador con una relación calidad/precio muy ajustado, que se popularizó de forma masiva sobretodo en Europa. Con el tiempo se ha convertido en un anagrama de los 80 alcanzando una cota de carisma que lo ha hecho sobrevivir hasta nuestros días.

Y es que, muerto no está precisamente el Spectrum. Con la llegada de los 16 bits, fue sólo cuestión de tiempo que los nuevos sistemas capitulizados por el Amiga y el Atari ST, desplazasen a los míticos Spectrums a la extinción. Sin embargo, en la antigua Unión Soviética, se continuó comercializando.
Quizás la filosofía Ford-T impregnada en ese teclado de goma con corazón de Z-80, lo considerasen los soviéticos como compatible con su política en el mercado ruso. Muchos se hicieron con uno. ¡Qué irónico!, ¿no?

